Una mujer completó en secreto pruebas de compatibilidad para donar un riñón a su amiga, una azafata con lupus. El trasplante se realizó en el Memorial Transplant Institute de Florida.
Dos mujeres se conocieron durante un estudio bíblico en una iglesia en Florida y construyeron una amistad que resultó decisiva para una de ellas. Sharon Figueroa, madre de ocho hijos, se sometió en secreto a meses de pruebas y donó un riñón a la azafata Jenniffer Menco. El trasplante se realizó en el Memorial Transplant Institute, en Florida.
Menco había cumplido su sueño de trabajar como azafata, pero, con el tiempo y tras el diagnóstico de lupus, la enfermedad comenzó a dañar sus riñones. La joven declaró a Telemundo 51 que se sentía “más cansada” y tenía “más dolor”. Hasta ese momento, realizaba vuelos internacionales de larga distancia, con recorridos de entre 10 y 15 horas. Sin embargo, comenzó a notar que su cuerpo ya no respondía de la misma manera y que “ya no era la misma”.
El deterioro derivó en una enfermedad renal que la obligó a cambiar los viajes por sesiones de diálisis de diez horas varias veces por semana. Cuando los médicos le anticiparon que necesitaría un trasplante, pensó que sucedería a los “71 o 75” años. La noticia la sorprendió porque todavía no había cumplido 30.
Durante un año, la diálisis mantuvo con vida a Menco mientras esperaba un órgano compatible. En medio de ese proceso, encontró apoyo en la religión. La azafata explicó que no se lo contó a nadie en la congregación y decidió mantener en reserva su situación médica. Solo habló del tema con Figueroa, esposa de uno de los pastores de la iglesia.
Después de enterarse del problema de salud, Figueroa sintió que debía hacer algo por su amiga. Sin comunicarle su decisión, comenzó las evaluaciones para determinar si podía cederle uno de sus riñones. El proceso se prolongó durante meses e incluyó distintas pruebas médicas. Finalmente, los resultados confirmaron una compatibilidad entre ambas.
Una llamada del médico llevó a Menco hasta el consultorio, pero nadie le había revelado la identidad de la persona compatible. La azafata ya conocía la fecha de la cirugía. Durante la consulta, la puerta se abrió y apareció Figueroa. “Dios mío”, exclamó al reconocerla. Su amiga entonces le anunció que era su donante. Las dos se abrazaron y lloraron.
Antes de la operación, la receptora le preguntó qué pasaría si alguno de sus ocho hijos necesitaba un riñón en el futuro. Figueroa respondió que una persona podía conservar lo que tenía ante la posibilidad de que algún día lo requiriera alguien más cercano.
El doctor Adarsh Vijay, del Memorial Transplant Institute, explicó que solo entre el 15% y el 20% de los trasplantes realizados en Estados Unidos provienen de donantes vivos. Además, definió como “extremadamente raro” encontrar una compatibilidad perfecta en esas circunstancias y consideró que Menco fue “inmensamente bendecida”. El especialista señaló que más de 90.000 personas están en la lista de espera de trasplantes de riñón en Estados Unidos.
Figueroa aseguró que desea que su amiga tenga una vida buena y saludable, porque la quiere. También aclaró que no espera recibir nada a cambio. Para la azafata, el gesto significó mucho más que un trasplante. “Ella me dio una segunda vida. Me dio una segunda oportunidad”, expresó. Menco afirmó que se siente muy bien y que planea retomar sus vuelos internacionales.
