El presidente del Parlamento iraní, Mohamed Baqer Qalibaf, afirmó que su país obtuvo la victoria militar y política en el conflicto con Estados Unidos e Israel, y condicionó la reapertura del estrecho de Ormuz al cumplimiento de sus exigencias.
El presidente del Parlamento de Irán y principal negociador en el conflicto con Estados Unidos e Israel, Mohamed Baqer Qalibaf, declaró que su país ganó las dimensiones militares y políticas de la guerra. El discurso fue difundido por la televisión estatal. Qalibaf calificó el memorando de entendimiento firmado con Estados Unidos el 17 de junio como un “documento de honor y victoria” para Irán.
Qalibaf reconoció que la proclamada victoria no implica la destrucción de las Fuerzas Armadas estadounidenses, pero sostuvo que el resultado representa una “derrota absoluta para Estados Unidos y el régimen sionista”, expresión utilizada por las autoridades iraníes para referirse a Israel.
La postura oficial de Teherán presenta el fin de las operaciones militares como un fracaso de Washington y Jerusalén, mientras continúan las negociaciones sobre las condiciones políticas, militares y económicas para un acuerdo definitivo. Qalibaf afirmó que Estados Unidos e Israel no lograron provocar un cambio de régimen ni terminar con el poder de los ayatolás.
Uno de los puntos centrales de la negociación es el estrecho de Ormuz, vía marítima estratégica entre el golfo Pérsico y el golfo de Omán, utilizada para el transporte internacional de petróleo y gas. Una interrupción prolongada del tránsito podría afectar los mercados energéticos y las cadenas globales de suministro.
El jefe del Ejército iraní, general de división Amir Hatami, advirtió que Teherán no permitirá que Estados Unidos recupere su posición militar previa en Medio Oriente. Hatami declaró: “Bajo ninguna circunstancia las bases estadounidenses podrán volver a la situación anterior e Irán jamás permitirá que eso ocurra”.
Hatami vinculó el control de Ormuz con el fin de las hostilidades: “El sagrado estrecho de Ormuz es una de las condiciones para poner fin a la guerra; lo preservaremos con todas nuestras capacidades”.
Irán reclama el levantamiento del bloqueo sobre sus puertos y embarcaciones, el fin de las sanciones y la posibilidad de comercializar su petróleo. La reapertura de Ormuz está condicionada al cumplimiento de estas exigencias. El estrecho permanece cerrado desde mediados de julio, tras una escalada militar y la reanudación de ataques contra posiciones iraníes. Estados Unidos aplica un bloqueo naval sobre puertos y buques iraníes.
La disputa por Ormuz refleja las pretensiones de Teherán tras la guerra: instalar la idea de una victoria frente a Estados Unidos e Israel y utilizar su capacidad para restringir el tránsito marítimo como ventaja estratégica en futuras negociaciones con Washington.
